Desde el principio de los tiempos el hombre se encuentra en un proceso de constantes cambios; ciclos que comienzan y terminan en un universo de movimientos mas propios de una teoría del caos (o el orden poco comprendido) que en parte dependen directamente del homo sapiens pero en gran medida salen de su alcance.
Parte de estos movimientos ciclicos que el hombre no puede controlar es el tiempo, prueba de ello, su intento por cuantificarlo a través del movimiento rotatorio de la tierra, misma que fue dividida en veinticuatro segmentos comprendidos como horas.
Pase a tan ingeniosa medida, lo que no se ha podido controlar es el flujo interminable de horas en el devenir y estrechamos nuestra relación con el futuro a través de previsiones o cálculos unos exactos y por cumplir, otros que falacean y juegan a engañar al mas sabio y otros mas que pasan por compromisos poco duraderos.
Ese lapso de tiempo, aquel que ni la historia misma perdona y que hasta mi entender jamás podremos detener marca (en la medida mundana) el fin de otro año y otro ciclo por comenzar.
Las promesas, las fortalezas y todas nuestras oportunidades se las encargamos al mejor postor, a este año nuevo que sin deberlo ni tenerlo ya se a convertido en nuestra esperanza.
Personalmente mucho tengo que agradecer a Dios por este ciclo que termina; tengo salud, tuve mucho trabajo, poseo una familia maravillosa, grandes amigos que son mas bien hermanos y magníficos antagonistas que idearon maravillosas maneras de ponerme a pensar. A todo ello sumo la oportunidad de despertar y estar a gran tiempo de realizar un cambio dentro de la realidad de nuestro país.
México necesita muchos "Milagros" de ahí que este nuevo espacio de expresión decidiera inaugurarlo en una fecha tan significativa, de fin y comienzo de ciclos de esperanza; de sensibilidad y de posibilidades. Esta es la primera y espero fuera de su agrado, si no, lo seguiré intentando. Feliz año!

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